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Ambientación
Año 2039. Pese a que en la mayor parte de Europa el proceso de paz tras una larga guerra se ha ido concretado, Inglaterra, la raíz intolerante de la guerra sigue envuelta en un caos sin ton ni son. Los humanos no quieren vivir con los magos o cualquier otro ser mágico. Lo mismo sucede con buena parte de la raza mágica.

Los humanos sin magia han optado por volverse más viscerales después de casi 20 años en una continua guerra que sólo ha dejado destrucción y soledad en la capital londinense. Han decidido que erradicar la magia de Inglaterra es la única manera de establecer la paz y, evidentemente, la sociedad mágica no está de acuerdo.

El Ejército de la Alianza Humana ha preparado sus grandes robots para escanear cada ápice de tierra e inhabilitar a cada ciudadano con capacidades mágicas bajo las herramientas necesarias. Los capturados son llevados a campos de concentración donde les son retirados todos los aspectos mágicos y “reconvertidos” a humanos sin posibilidad de ejercer sus habilidades.

La mayor parte de la historia se desarrolla on rol en algunos países de Europa, aunque es una guerra a nivel mundial que afecta en mayor o menos medida a casi todo el planeta, especialmente en las ciudades. Actualmente en el año 2039, el tipo de mundo en el que está ambientado es una mezcla entre lo futurista de la tecnología humana, con elementos de ciencia ficción que se contraponen a un mundo más tradicional de tipo fantástico, representado en su mayoría por los magos. La escenografía es a menudo oscura, con tintes post apocalípticos.


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Llangoed

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Llangoed

Recuerdo del primer mensaje :


La calma reina en el bosque que ni los insectos atreven a perturbar. Un laberinto de ramas prominentes y follaje de hojas, En lo profundo del bosque, un sitio sagrado, donde la línea entre dos mundos deja de existir. Una combinación a viejo bosque, mezclado con la revitalizante y juvenil esencia de las flores.

Dotados de una arquitectura y jerarquía única el clan de Fenrir vive casi recluido, entregados a sus costumbres, creencias y tradiciones. El marrón y verde lo cubren todo, mantos de pintura natural, de madera contra madera y de formas que respetan el más cuidado balance primigenio. Así, el corazón de la villa está atravesado por un viejo río que, según leyendas transmitidas de generación en generación, jamás se ha secado o escapado de su cauce.  Todo edificio es abierto, de múltiples entradas y ventanas que permiten mantener todo sentido bañado en lo que ocurre fuera. El lobo no es un animal que se permita encierro. No existe una división física entre los grupos que pertenecen a este clan, sin embargo las alturas y zonas más accesibles a la luz son ocupadas por las familias bajo el manto del lobo del sol. Su contracara prefiere los lugares de perpetua sombra o donde la luz de la noche puede filtrarse y crear bellos patrones color plata sobre el lienzo del bosque. Asimismo, hay gran cantidad de cuevas y túneles que conectan distintas partes de este refugio lleno de historia, ancestrales huecos que mucho tiempo atrás dieron cobijo a los primeros integrantes del clan.
Pocos conocen las historias detrás del estilo de construcción, y son contados con los dedos de una mano los aún capaces de reproducirlo. En la actualidad, los esfuerzos están puestos en mantener lo ya creado y expandir el territorio de la manada con  estructuras más simples.



Las Fauces de Fenrir:

Frase grabada dentro del recinto y que le da nombre al estrictamente más grande edificio dentro del territorio. De controlado acceso, es un sitio al cual solo los devotos de más alto rango  de la creencia pueden acceder. Repleto de mitos y secretos, muchos han llegado ingresar a lo largo de la historia y  luego perdido entre sus laberínticas paredes de madera y metal cubiertas de vegetación. Se le considera el único templo dedicado al gran lobo y se le respeta como tal.  Mucho se rumorea de este sitio pero poco con algo de certeza. De boca en boca pasa el cuento de que se ha visto una figura transitar, entrar y salir con potestad en aquél misterioso interior.



El roble blanco

Es un descomunal árbol que se esconde más allá del templo cuidando la parte trasera del mismo. Los pocos magos que han llegado a verlo concuerdan que dadas sus características, algo así no puede ser simplemente casualidad de la naturaleza. Las raíces de este árbol se abren en el centro, dando paso a una enorme entrada hacia el núcleo que actualmente se encuentra prácticamente hueco y hace de residencia para el líder Hati, Oren Hitz. Coincidencia o no, todo su alrededor se conforma por un campo de flores de igual tono, en su mayoría lirios. Apartado, no es un lugar muy concurrido más que por su dueño y aquellos que van en su búsqueda.

Mensaje por Admin el Miér 27 Ene 2016, 19:57

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Re: Llangoed

-Este es nuestro territorio, no lo pisará con liviandad. ¿Qué sucedió?- reiteró la pregunta con suavidad en su tono, como quien tiene la paciencia a un niño, una nueva caricia con apenas dos palabras. Dulce calma del que oye entre dos mundos, donde el consejo se esconde de la percepción mundana. El silbar del viento, el movimiento de las hojas, corrientes que parecerían caóticas y sin embargo no son más que el resultado de un cuidado designio natural, quizás mucho más ancestral que la razón misma. Por otro lado, la tensión parecía crecer en el cuerpo ajeno, como si la chica fuera aplastada por la constricción de un algo invisible. Hay momentos en los que uno mismo es el enemigo, vil serpiente que nos presiona desde adentro. Venenosa a veces, carcomiendo el pensamiento hasta no dejar trazo de quien uno es. La tranquilidad al final es una virtud y bendición que se ha de aprender a ganar y mantener. No se trata simplemente de alcanzar el control, de poder ver el mundo sin las emociones controlando el accionar. Paz como un modo de percepción y vida.

-Estas a salvo aquí-
el lobo se acercó a uno de los árboles, primero fijándose en el fuerte tronco, pasando su mano por la áspera corteza. Las marcas de los años se hacían presente bajo su tacto de la misma manera que lo haría una cicatriz en propia piel. Los ojos del guardián buscaron lo alto, la luz de la luna filtrándose danzarina entre la frondosa copa de hojas. Ramas iban y venían, cada una en distinta dirección, curvas y no tanto, aunque aquél árbol se alzaba alto y regio con la intención de tocar el nocturno cielo. –Deben de estar sedientos y hambrientos; a merced de los elementos- Sella sus labios.

El silencio otorga el poder de mantener puro lo que es de uno. Maestro y señor de los propios pensamientos, quien sabe callar es capaz de tomar las riendas y avanzar por el camino que encuentre más conveniente. El raciocinio no tarda en intentar dar su juicio, los sentidos sentados en un estrado como un jurado imparcial y carente de misericordia. Incapaces de aceptar errores inherentes a la naturaleza misma de sus raíces, su veredicto sesgado ante las limitaciones de cada uno. Para arañar la verdad, acariciarla con el ansia del tacto contra suave seda, debe haber una unión, un balance. No se trata de desestimar, sino agregar, utilizar el conjunto para trascender más allá de ese individualismo cerrado y subjetivo. Las facciones del hombre se dejaban ser de la misma manera que una hoja fuera de su rama cauce cuando sopla la brisa. Esmeraldas de la tierra, el color de las copas sobre sus cabezas, la calma del bosque en todo su esplendor, aquél travieso verde que titila con la plata como la hierba ante la reina noche.

-Necesitamos hablar- dice a Connor tras largo avance, las sospechas claras en orbes ajenos. Los susurros indican, murmurios de los espíritus. La tierra habla y Selene observa, haría bien en embeberse de esa sabiduría. Colmillos y garras, raíces alimentadas de sangre en un enorme error; destino inevitable. La bondad que obliga a prepararse para lo peor.

Mensaje por Oren Hitz el Jue 08 Sep 2016, 18:35

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Re: Llangoed

Cuando Connor explicó quienes eran, Lorelai alzó la mirada aterrada hacia ellos. Si eran un clan, no era el clan de la Luna Roja al cual ella pertenecía y, por ende, su enemiga. Dio  un par de pasos hacia atrás. Ellos tal vez nunca lo comprenderían, pero estar caminando junto al clan de la Luna Roja durante años le había enseñado que los extraños nunca eran bienvenidos. La confianza y la unión estaba solamente reservada para sus miembros. ¿Qué haría un licántropo de la Luna Roja si encontrase a un Fenrir? No quiso saber la respuesta.

-¿Estás seguro? ¿Me va a llevar? Sé que Johan  puede sacarme de aquí- Masculló. Según sabía Johan era uno de los líderes de la Resistencia, tendría sus recursos...Quiso creer.  Tras ello escuchó a Oren decir que no lo pisaría con livianidad  y Lorelai frunció el ceño absolutamente aterrada de la ignorancia de aquellos dos licántropos -Por todos los Dioses, no conoces a Hades. No tienes ni idea…- Negó con la cabeza, absolutamente terca acerca de ello. Estaba aterrada de su tranquilidad-La ignorancia no les servirá de protección- Soltó con un pesar enorme sobre sí misma mientras escuchaba aquello de que debían descansar. Miró a Kion que se removía en sus brazos y pudo notar que había sido salpicado de la sangre de sus hermanos. Aquello le robó más lágrimas -Agua, sólo necesito agua- Tenía que lavarlo, sacarle la maldad de Hades encima y sólo rezar porque no los alcanzara antes de que salieran de Inglaterra.

Siguió con la mirada a Oren para contradecirlo pero Lorelai no sabía cuan hambrienta estaba, al menos, hasta que él lo dijo. Mientras más analizaba lo que había sucedido más creía que Hades la había drogado para que durmiera profundamente por quién sabe cuanto tiempo. Asintió con suavidad, decidida a empezar a caminar con ellos aunque de vez en cuando miraba por encima de su hombro esperando encontrarse con la fiera imagen de su esposo. Cuando Oren volvió a hablar, Lorelai lo miró negando nuevamente con la cabeza -¿Hablar? Necesitan prepararse, Hades va a percibir mi aroma y vendrá aquí. Vendría por Kion, vendrá por mi y aunque no esté no creerá ninguna de sus palabras. Destruirá cada ápice de terreno y volteará cada piedra, hasta que esta tierra no esté llena de sangre enemiga y sin un escondite no se dará por vencido…- Miró a Connor -Sácame de aquí tan rápido como puedas y perdónenme, no tenía planeado venir aquí...Sólo desaparecí y...Acabé acá-

Mensaje por Lorelai Evans Scalovix el Vie 09 Sep 2016, 21:12

Lorelai Evans Scalovix

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Re: Llangoed

Oren no tardó en apoyar sus palabras, diciéndole a la joven que tendrían hambre y sed. Ella seguía asustada, pero no de ellos, sino de quien vendría a buscarla. Asintió para asegurarle que Ian la llevaría, aunque también le preguntaría a Jarkko, visto que conocía al otro lobo. Lorelai no estaba nada convencida en acompañarlos, su cachorro se revolvía en sus brazos, parecía desorientado pero a la vez lleno de esa inherente curiosidad infantil.

Su compañero le dirigió unas palabras mientras comenzaron el camino de vuelta, fruto de su buena percepción, pues había visto a Connor preocupado. El trabajo de ambos era proteger al clan, por encima de sus propias vidas. Pero el joven lobo aún era inexperto, y cualquier situación extraña la tomaba como un peligro. Por eso es que había hecho llamar a Oren, tenía una forma especial de ver las cosas, y mucho más tacto con las mujeres, vaya. No era secreto que varias jóvenes del clan lo pretendían, pero Connor no sabía más del tema, cuando su amigo quisiese estar con alguien, lo estaría.

-Hablemos.

Miró a Lorelai un poco más retrasada, observando todo con detalle, buscando unos ojos sedientos de sangre entre cada rama y tras cada hoja del bosque. No debía de haberlo pasado bien, si se encontraba allí. Muy mala sensación estaba recorriendo la espalda del lobo joven, llegando a los cabellos de su nuca. Si Hades se atrevía a venir buscando pelea, ¿estaban ellos preparados? ¿Podrían defenderse? ¿Se arriesgarían a un enfrentamiento contra todo el clan de la Luna Roja? Dejó esas preguntas en su mente y esperó las palabras de su compañero líder, deseando que pudiese contestar y calmar algunas de sus crecientes dudas.

Mensaje por Connor Dasan el Dom 11 Sep 2016, 17:39

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Re: Llangoed

-No pienses, escucha. La tierra sabe de sangre pues sus grietas se embeben en ella- Aconseja con calma. El sentimiento extraño seguía en aumento, cómo un vórtice que amenazaba en devorar los discursos, transformándolos en monstruos que peleaban una guerra en su contra. La incertidumbre y el desentendimiento trepaban por los semblantes como una enredadera hambrienta de luz, tapando todo aquello que estuviese en su camino. Frunció el ceño, intentando dar sentido mas este lo eludía con la consistencia de un fantasma tras la niebla. – Los mensajes jamás son claros, pero el instinto sabe interpretar cuando algo ha salido mal, el pasar de algo nefasto. Nubes de tormenta, llora el cielo la pérdida pero solo tú puedes explicar y luego nosotros decidir-

La heredad parecía palpitar a un ritmo extraño, respondiendo a ecos que aún se mantenían lejanos. Las manos del lobo pasaron suavemente  por sobre las delicadas flores que crecían haciendo una cama a su pies. Un fino arcoíris de color que estimulaba la vista así como dulces aromas al olfato. Sus ojos pasaron de allí, observando los alrededores hacia aquellas masivas estructuras, fuertes y  seguras, que componían los hogares de todo Fenrir. Llangoed. Para quienes sabían apreciar, el hogar de la manada era de gran belleza, antigua y casi inalterable con el paso de los tiempos. Un museo natural de historias, saberes, hogares y familias. Si los robustos árboles fuesen capaces de hablar podría pasarse una vida sentado allí, escuchándoles relatar hasta caer dormido día tras día, acunado en su raíces.

El escenario solo parecía cambiar con la vida que se mostraba en movimiento. Lobos que iban y venían en sus quehaceres diarios. Había una razón para que ese día en particular incluso los patrones se vieron rotos, una que estaba intrínsecamente relacionada con el pesar cercano. Sus orbes esmeraldas se fijaron en una figura que se acercaba a paso descuidado, torpe y claramente nervioso. En pos de un intento por serenar las aguas el lobo se adelantó lentamente, sin prisas, portando una dulce sonrisa en su rostro que se reflejó en el ajeno involuntariamente. Cuando uno se toma su tiempo en observar las causas y reacciones  es capaz de denotar ciertos aspectos ineludibles de la interacción persona a persona. La violencia genera más violencia, las sonrisas y bostezos se contagian, la paz se transmite en el silencio. El amor es una fuerza de creación y cambio, mientras que el odio solo destruye. La reacción del joven había sido previsible para el Alfa, sonrisa que se paga con sonrisa, a ojos del hombre su rostro se veía más natural  de esa manera. La juventud es para aprender y disfrutar de ello, no hay razón ensombrecer el corazón con responsabilidades y cargas que los cachorros aún no están listos para portar. Cuando el deber y la promesa se encuentran, la voluntad difícilmente se  da a torcer. Hoy sería un día en que se pondría la habilidad del lobo para aconsejar y ser de vínculo entre sus hermanos. –Necesitaremos algo de té-

-No existen las coincidencias Lorelai- guiaba al grupo hacia una mesa labrada en un viejo tronco caído y cuyas ramas fueron acomodadas y talladas para hacer de perfectos bancos donde poder compartir el momento. Como si rodeados por una fuerza invisible, solo un grupo de selecto de lobos y Connor fueron cuantos quedaron en las proximidades; la luna encontrando el perfecto paso para bañarlos en su luz- Kion, Madre te da la bienvenida- El joven lobo vuelve y deja los suficientes cuencos repletos de té para todos, permanecía sonriente incluso ante una inminente retirada- Hay una razón para perpetuar nuestro secreto y temo que Hades ha terminado de pasar la línea- cruza brazos cuya menor presión podría robar el aire a cualquiera.

-Tu vienes, y yo lo espero-

Mensaje por Oren Hitz el Dom 11 Sep 2016, 20:14

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Re: Llangoed

Un asentimiento de cabeza, una esperanza. Aquello la hizo respirar lentamente, màs tranquila. El lazo de la familia era importante. Era lo màs importante. Mientras caminaba mirò el piso, cubierto de hierba, pensando en los días y noches que habìa compartido con el Clan. Un Clan que habìa dejado que degollaran a cinco de sus cachorros. Ahì, parados, detenido en el tiempo a  merced del alfa. ¿Es que había sido la única que había notado lo mal que estaba y había hecho algo? ¿Cuántos de ellos habían jugado con sus cachorros y cuidado con su vida durante meses?

Alzó la vista hacia Oren con los ojos inyectados en sangre por el llanto -No tienes nada que decidir- Gruñò, obstinada de la presión que le metían para que dijera. ¿Lo quería saber? Lo sabría - ¿Vas a decidir cómo revivir a mis hijos? ¿Es eso?- Espetó con nerviosismo -¿Cuál es el poder que tienes que los traerá de vuelta? ¿Cuál es el poder que tienes que puede detener la muerte?- Cuestionó nuevamente antes de verlo alejarse, acercándose a otro de los licántropos. Lorelai lo vio segundos antes de que se tranquilizara y después bajó la vista. Un extraña. Una paria. Ni siquiera escuchaba a su propio clan. ¿Una exiliada? ¿Era eso lo que quería? ¿Después de vivir la tranquilidad y protección de una manada?

Lorelai se sentó y colocó a Kion en la mesa, protegiéndolo aún con sus brazos, pero el cachorro tenía otras ideas. Avanzó por la mesa buscando a los lideres para olerlos, el pequeño caminaba un poco extraño y aquello le robó un gemido a Lorelai[color:be7d=rosybrown0] -¿Puede alguien mirarlo? Es muy pequeño… Es...Y yo me desaparecí con él- Se llevò las manos a la frente, temblorosas y sucias, para tratar de tranquilizarse[color:be7d=rosybrown0] -Kion, acà- Ordenó con voz débil. El pequeño cachorro reculeó un poco antes de ir con su madre, a quien pronto se puso a lamerle la cara. Aquello le robó una sonrisa a Lorelai mientras se incorporaba escuchando sobre la bienvenida sin entender a qué venía aquello, pero no dijo nada.

Alzó la vista hacia Oren, esta vez de una manera más analítica, observando su cuerpo y lo único que pudo pensar es: Darás mucha batalla...pero al final, seguirá ganando Hades. No tiene límites. Desvió su vista, sin decir aquellas palabras que tanto pesar podrìan traerle y bebió del té, agradeciendo el líquido caliente que poco a poco hacía entrar en calor a su corazón. Cerrò los ojos, sintiendo el abrazo de aquella bebida, del silencio y de su propio cachorro cerca; tratando de reacomodarse hasta que Oren mencionó sus últimas palabras. Volvió su vista hacia Connor con una sonrisa dulce -¿Quién me llevará con mi primo?- Con suerte podría saber algo con solo el apellido.

Mensaje por Lorelai Evans Scalovix el Lun 12 Sep 2016, 04:05

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Re: Llangoed

Una canasta de madera estaba entre sus brazos llena de bayas y demás frutas que había recolectado para hacerle dulces a los más pequeños. A su lado se encontraba Delia, una de sus amigas, charlando distraídamente sobre la receta. Savannah no era buena cocinera pero era excelente pasando los ingredientes. Una sonrisa se coló en sus labios -Así que en realidad no es  tuya la receta- Le dijo la morocha y se perdió la respuesta de la muchacha cuando un grito en su oído izquierdo la hizo girar la cabeza bruscamente, buscando entre los arbustos y la maleza a la mujer que había gritado. Pero no encontró a nadie. Frunció el ceño confundida y al darse cuenta que Delia no reaccionó se percató de que se trataba de otra cosa. El abrazo del viento, frío, helado y furioso le erizó la piel.

La zozobra atenazó su estómago.

-Savannah?- Cuestionó la pelirroja y la mujer alzó las cejas en respuesta -te pregunté si tú mamá tendrá miel y canela…- Le dijo haciendo un gesto molesto. A veces era difícil lidiar con Savannah por el simple hecho de que se dispersaba y debían preguntarle las cosas dos veces -No lo sé, cuando lleguemos le preguntare- Musitó moviendo la cabeza hacia la derecha al escuchar un gruñido iracundo que le erizo la piel. Sentía el ambiente tensarse como la cuerda de un arco y se preguntó hacia donde estaría dirigida la flecha.

Volvieron hacia la casa de Savannah por el resto de los ingredientes y fueron directo a la cocina de Delia para avanzar en los dulces. Sin embargo, la muchacha seguía distraída y mirando por encima de sus hombros constantemente. Delia la conocía lo suficiente para interpretarla -¿Que pasa ahora?- inquirió aunque ya sabía la respuesta. Savannah nunca sabía nada hasta que las cosas le golpeaban la cara -No lo se- Murmuró pensativa mientras abría la miel -Deberías ir a… Hacer tus cosas, Savannah- Cuando la morocha alzó la mirada noto preocupación en su amiga, pero también… hastío? O era miedo? Dejo el ingrediente y asintió -Ummm. Pero...- Volvió a mover la cabeza, como si hubiese recibido un tirón de algún lado -Vale...Eh. Nos vemos después-

Salió de la casa camino al lago, le gustaba ese lugar para meditar y estar en contacto con la naturaleza pero el movimiento inquieto de la manada llamó su atención. Camino hacia donde ellos lo hacían y pronto percibió dos aromas. Uno absolutamente extraño y con…Sangre y muerte a su paso. El otro familiar… pero no era costumbre que se dejara ver así nada más. Cuando se acercó a la zona donde estaban los lobos vio a la mujer y al cachorro y un remolino de susurros hizo que virara la cabeza de forma errática, de un lado al otro, por apenas unos segundos hasta que logró controlarse. Le querían decir algo… Si, pero ella había pedido ayuda. Sería sólo un momento, después los oiría a todos.

Elevó su mirada a Connor y luego a Oren pidiendo permiso para acercarse -Yo puedo mirarlo- Le dijo a la mujer y al escuchar la cadencia de su voz reconoció el tono que había escuchado en el grito y la mano que había extendido la cerró en un puño, como si se negara a tocarla.  Cerró los ojos y cuando los abrió no tenía pupila ni iris. Sólo estaban blancos. Pero el efecto duro sólo un parpadeo pues Savannah logró recuperar el control sobre si misma, expulsando al expulsando al terco espíritu y su rostro volvió a ser sereno y dulce, lejos de la mueca seria y molesta que había ocupado sus facciones -Soy Savannah. ¿Como se llama? - Pregunto mirando a Kion y volviendo a abrir la mano para que el lobito se acercaran percibiera su aroma, lentamente recorrió los trazos de la mesa notando la fuente luz de la luna que cubría al cachorro. ¿Sería una señal? Buscó la mirada de Oren un momento pensando que tal vez era Hati quien buscaba decirles algo.

Mensaje por Savannah el Mar 13 Sep 2016, 19:34

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Re: Llangoed

Su compañero optó por guardar silencio, y ambos condujeron a Lorelai y su cachorro hasta su hogar, su refugio, Llangoed. Aceptó la propuesta de Oren de tomar té, pues siempre venía bien para calmar las sensaciones y limpiar los pensamientos. El pequeño grupo se sentó alrededor del enorme árbol, y esperaron a que el joven lobo les sirviese. Mientras, Kion se acercó a los dos líderes del clan, observando y olisqueándolos con su pequeño hocico.

Connor se giró hacia su madre cuando lo llamó, y escuchó a su compañero dudar, pues todos conocían la personalidad de Hades y sus capacidades, sus metas, su determinación y locura. Lorelai sonrió por primera vez desde que la recogieron en el bosque, parecía que el té le sentaba bien.

-Ian Hacksaw.

No transcurrió mucho tiempo hasta que una mujer se acercara, una de las aprendices de los sabios, Savannah. Era parte de los lobos Hati, pero sobretodo era parte de los chamanes, y por lo que recordaba Connor (siempre intentaba conocer todo de todos los de su clan) tenía fuertes visiones. En general le gustaban los de esta profesión, tenían el gran privilegio de estar más cerca de los espíritus que els rodeaban, pero a la vez les temía, pues no suelen traer buenas noticias...

-Acompáñanos, Savannah.

Tal vez otra presencia femenina calmaría a la joven, que se encontraba perdida lejos de su clan, en un sitio extraño y rodeada de extraños. Con una señal le dijo al lobo que se acercara de nuevo y trajera un vaso de té para la nueva incorporación, que no tardó en dejar delante de la chica. Y allí esperó, sin saber muy bien lo que sucedería a continuación.

Mensaje por Connor Dasan el Mar 13 Sep 2016, 23:20

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Re: Llangoed

La percepción del tiempo se dilata, extiende a un infinito que no llega a tocar perdiéndose a la deriva con ojos cerrados. Savannah estaba cerca y algo en su interior brotaba para ser oído.

Cual piensas haber visto, o conocer, no siempre se ajusta a los rumores. Es sólo un paso más, un último escalón. Adelante, acércate, aquí nadie puede oírnos. Te siento, tu ser resonando como una melodía perfecta que llama a encontrarnos. Tú, que entrelazas la realidad con la luz de nuestra Madre. ¿Qué te aproxima hacia mí? La retórica juega en contra, de escuchar, entiendes mi dicotomía. Comprendo, pero las palabras han de salir de tu boca, selladas y tejidas en la existencia. Toma tu tiempo, pues tengo algo último que decir, un mensaje que has de llevar y que sabes quién debe oír.

La primera vez que nuestros caminos se han cruzado, tu historia quedó grabada, y palabras fueron dichas. Tu eres aquél ser, dije sin que comprendieras. Pronto estarás listo, la verdad que portas es tu estandarte. Has que el aullido llegue a todo rincón, devuelve lo que se ha perdido, protege su eco. Tú eres aquél ser, reflejo de mi imagen, criado en mi propia mente. La próxima vez que nos veamos, escribiré tu historia, y tú la mía. Dejo aquí mi deseo bajo una luna de plata.


-o-

Facciones que con los años tendían a acentuarse y marcarse, como si intentasen definir una imagen que aún no tenía forma. Los espíritus van y vienen, tan iguales y distintos como cada susurro y palabra que intentan expresar. Hambrientos y sedientos de un agua que sus dedos jamás podrán capturar, ansiedad que nunca puede ser saciada. Por un instante pasajero, la simple ilusión de completitud, capaces del más vil pecado o exaltada virtud. No es el cuerpo quien porta la esencia,  y la muerte tampoco limpia las manchas que marcan la existencia. Una persona es lo que hace, esclava de lo que dice, maestra de su silencio. En aquella cúpula los problemas quedaban de lado para que el balance hiciera presencia. Luz en el centro, la oscuridad circundante. Kion sin aviso dejaba atrás el refugio de brazos femeninos para ubicarse a la derecha del hombre. Sobre el linde, cual predador que era,  oscuro y menguante  cachorro daba vueltas completas, ojos iridiscentes y curioso de aquél centro y posición hasta alcanzar el cobijo del alfa de la luna. El viento sopló al fin, y con este llegaron las voces, suaves y melodiosos bailes creados solo por notas y la dirección de la invisible fuerza. Todas ellas querían su historia siendo oída, escrita en una eternidad que no conocía fin. Una mano que se alzaba, levitando por encima del hombro y el silencio volvía a ser mandatario absoluto.  Apenadas, débiles en lo que pareció no más que un simple silbido, una a una tomaba su lugar para hacerse escuchar. Tantas historias y sólo una noche, si tan solo las leyes favorecieran más, si la carencia del tiempo se aplicara de igual manera a espíritu, cuerpo y mente la realidad sería muy distinta. De momento no era más que un eco, una posibilidad que se acercaba desde un futuro incierto. Su verdad actual era como la noche, un corazón palpitando en busca de guerra, el escalón necesario, el paso faltante para cumplir con designios que precedían a la memoria. Tan errado como imperativo.

-Con tu último aliento, tu espíritu busca en mí su paz. No rastrees en la lejanía, contigo he ido a cada paso, no sé lo que es detenerse. Incluso la muerte no puede separarnos. En el frío de un limbo eterno, estaré para cobijarte. La nieve sabe de la helada soledad, y sólo ella puede cubrirte en un blanco abrazo. El pasado ha sido mi cuna, donde siempre he existido. En el presente me muevo, nunca estático, esperando un futuro que conozco y del que no puedo hablar. Hierba de un otoño adelantado. Así como ahora mis manos caen, acariciando este último bastión de vida, vigilo al renacer. Ese es el don y la maldición del lobo. Concedida la inteligencia y la astucia, un hermano a cada lado, el instinto obliga a callar. Sabio de axiomas perdidos, gran defensor de consecuencias prohibidas, el límite que todos tenemos y respetamos. Abandonar esa voz es negar la propia sangre, el animal que llevamos dentro. Muchos quieren ser escuchados, pero en esta noche hay única monarca. ¡Alégrate! Yo seré la pena. ¿Cuántas veces te has preguntado lo mismo, a sabiendas de la respuesta? Yo corro en la misma dirección, con un anhelo compartido. ¿Qué es lo que quiero? Lo que todo niño, el cálido abrazo de una madre. Tan lejana que el corazón se encoge con la distancia. Conozco el mundo en su extensión, llegado a lo más alto pero jamás le he alcanzado. Un amor inconmensurable que no puede ser respondido. Adelante, tú canta, yo lloraré las penas no dichas. La verdad siempre existe, sin importar cuanto intentes enterrarla.-

-Estas a salvo-

Mensaje por Oren Hitz el Miér 14 Sep 2016, 20:26

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Re: Llangoed

Tomó nuevamente un poco del té, sintiendo aquella ráfaga de calor conocido y delicioso, sentándole tan bien. Tras ello, el líder habló nuevamente mencionando un nombre que no conocía así que se dibujó una leve mueca en sus labios –De acuerdo- No tenía mucho que decir realmente, apenas había estado una vez en la base de la Resistencia cuando Hades había resultado tan herido…Quemado e inconsciente por días. La castaña bajó la mirada hacia Kion preguntándose cómo se había atrevido a hacerle aquello y, también, notó que Oren no había respondido a sus furiosos cuestionamientos.

Lorelai alzó la vista de Kion a una mujer de cabello oscuro que dijo que podía mirarlo, le sonrió por escasos segundos antes de ver como cerraba la mano y después sus ojos se tornaban blancos. La loba dio un respingo en su asiento mientras su sangre se volvía hielo en sus venas –Dios…- Espetó poniendo las manos al frente a modo de protección antes de que los ojos de la muchacha volvieran a ponerse normales. Su instinto le hizo olfatearla y notar que era una licántropa pero la impresión primera no se le salía del cuerpo –Soy…Soy Lorelai- Notó que los demás realmente no reaccionan ante el rostro mutante de la muchacha, sabía que había durado efímeros segundos pero le había dado un susto de muerte –Él…Él es... ¿Kion?- Cuestionó al darse cuenta que se había ido de sus brazos y, para entonces, fue Oren quien comenzó a hablar finalmente.

Cada una de las palabras que salían de la boca del alfa le erizaban la piel a Lorelai quien estaba cada vez más aterrada de ese clan. Con los Luna Roja al menos sabías que podías esperarte de una reunión así. Pruebas de fuerza, cosas físicas. Estos lobos eran más espirituales y… Definitivamente, extraños.  Lo único que parecía interpretar es que había alguien que cuidaba aquel lugar y que había decidido cuidar a Kion ¿O a ella? ¿O a alguien en general? Su rostro se mostraba confundido y fuera de lugar. No comprendía lo que acababa de suceder y empezaban a darle muy mala espina, aunque en el fondo no temiera en lo absoluto. Cuando él dejó de hablar sintió como todo se quedaba en silencio, Lorelai miró alrededor el rostro de los demás que lo miraban de manera tan solemne y ella no entendía absolutamente nada –Kion, ven aquí- Ordenó, con aquel tono materno que no permitía ninguna contraria. Cuando el cachorro llegó a sus brazos miró a Connor y después a Oren, también procuró mantener distancia de la tal Savannah – Emm…- Se sentía un poco incómoda de romper el silencio ella misma -¿Alguien puede explicarme, por favor?-

Mensaje por Lorelai Evans Scalovix el Vie 16 Sep 2016, 21:58

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Re: Llangoed

Su respiración se ralentizó, tanto, que por un momento parecía no haber estado respirando. Pero no se trataba de eso, se trataba del mismo tiempo alrededor de ella que se  dividía creando una intersección en la que sólo ella podía estar. Y entonces, lo escuchó. La voz que había acariciado sus sentidos se había hecho presente, no corpórea, pero para extenderse y atrapar a Savannah no se necesitaban brazos ni garras, sólo un mensaje.

Cuando volvió en sí, Lorelai estaba respondiendo a su pregunta. En el mundo había pasado sólo un segundo, apenas un ápice de tiempo mientras ella había vivido minutos más. En otro lugar, en otra dimensión a la que pocas personas podrían llegar sin perder la cordura o la vida. Le costó poco reubicarse en el lugar en el que se encontraba pues su mismo cuerpo se volvía de etéreo a corpóreo y volvía a sentir la presión de la gravedad llamándola a la tierra –Un gusto- Dijo serenamente, aunque en realidad prefirió mantener la distancia ante la evidente reacción de la muchacha. Lentamente, giró su vista hacia Oren con un brillo particular en los ojos ámbar –Tengo un mensaje para ti- Le dijo al Alfa, perdiendo su atención  en Kion quien se acercaba hacia él.

“Pronto estarás listo…”

Escuchó con atención lo que abandonaban los labios de Oren, notando  con cada vez más sentido la vinculación entre sus palabras y las que ella misma había escuchado.

“Entiendes mi dicotomía…”

Al finalizar, Savannah se mantuvo en silencio. No le daría el mensaje delante de todo el clan. Cuando canalizaba algo prefería tener un momento de privacidad con el que ella creía era el destino de aquel mensaje. Su mirada se derivó a Kion cuando se movió hacia su madre notando que empezaba a perder el control de sí misma y comprendió las diferencias que habían entre clanes.

-Estás en Llangoed. Estás a salvo ¿Qué otra cosa necesitas comprender?-

Mensaje por Savannah el Lun 19 Sep 2016, 22:29

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Re: Llangoed

Demasiado tiempo les tomo.

Para Hades más bien podrían haber sido horas o días desde que Lorelai escapó en medio del ritual con el último sacrificio. Sabía que algo por el estilo pasaría, por eso la había drogado para que durmiera hasta pasada toda la cuestión, pero no fue suficiente. No dejaba de maldecirse por eso, y por olvidar que ella podía desaparecer.
Toda su manada salió a buscarla enseguida, con la prisa que tuvo no debía haber desaparecido a un lugar muy lejano, Hades la conocía, ella estaba cerca, y buscaría ayuda de alguien más, buscaría alguien que creyera pudiera cuidarla de él.
Pero no habría nadie.

Finalmente uno de sus mejores rastreadores volvió a él con noticias. El olor de Lorelai llegaba hasta los límites de otro clan. Malas noticias, pero por lo menos sabía dónde estaba. Comenzó a caminar tranquilamente, con su manada a su alrededor, había llegado la hora de volver a ver a sus vecinos.



Solo se detuvo cuando sus pies reconocieron que frente a él se encontraba Llangoed. Hizo una mueca despectiva, él mismo podía oler a Lorelai a la distancia, aún entre los demás licántropos presentes podía sentirla. El Clan de la Luna Roja se encontraba detrás de él, presentes solo con el brillo de sus ojos a través de la oscuridad. No hacían nada sin su orden expresa, y eso era lo que más le gustaba de su clan.

-Lorelai… -

Susurro al viento, sabía que ella podría escucharlo aún en la distancia en la que se separaban. Más allá de los sentidos desarrollados que tenían, ellos dos tenían una conexión, poderosa y eterna, lo quisieran o no. Ella lo escucharía.


-Ven a mí, ahora.-

Mensaje por Hades Pyro el Sáb 24 Sep 2016, 19:44

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Re: Llangoed

La joven Lorelai no parecía cómoda con la chica chamán, de hecho se veía un poco aterrada. Era normal, dado que en su clan solo obedecían al alfa y su instinto de sangre, no tenían apenas respeto por el bosque, por los espíritus, ni siquiera por sus propios antepasados. Connor siguió bebiendo tranquilo de su vaso mientras las pocas conversaciones se sucedían entre los presentes, y escuchó con atención lo que Oren tenía que decir. En realidad él solo entendía la mitad de aquello, y comprendía mucho menos, pero guardaba la esperanza de algún día ser capaz de desentramar cada frase y palabra en busca del significado oculto que el líder Hati les daba, portándolas también con una serenidad y sabiduría que era digna de la más pura de las envidias.

El cachorro se movía entre los líderes y su madre, inquieto, confundido también. Aunque era pequeño seguía siendo descendiente del Gran Lobo, y su instinto era capaz de percibir que algo no funcionaba, las cosas no iban bien. Ante las dudas de la joven Savannah se prestó a aclarar dónde se encontraban todos, intentando calmarla al mismo tiempo. El brillante y blanquecino astro comenzaba a esconderse para dejar paso a la luz que traía consigo un día nuevo. Entonces dos de los guerreros, protectores de las lindes del territorio y del poblado, se acercaron al tronco donde se sentaba la pequeña comitiva. Cada uno se agachó al oído de un líder y susurraron aquellas palabras que les advertían: El Clan de Hades estaba a las puertas de Llangoed, esperando, acechando para crear un conflicto y un derramamiento de sangre innecesario para recuperar a la familia que había huído de él. Connor miró a su compañero, su rostro un poco más serio de lo que era un momento atrás, las preguntas en sus ojos. No iban a entregar a Lorelai, pero debían proteger a su gente, ¿era hora de prepararse para aquello que tanto tiempo habían evitado? ¿O podrían razonar con el líder de la Luna Roja? El joven no estaba muy convencido de esto último... pero confiaba en Oren y el poder de sus palabras, si él quería intentar hablar, lo harían.

Mensaje por Connor Dasan el Dom 25 Sep 2016, 13:11

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Re: Llangoed

La oscuridad de un bosque cuyo nombre ha perdido su significado. Una maraña de árboles que crece a cada lado, adornados de ramas retorcidas y reseca madera. El sonido no existe, convertido en un anhelo que se escapa en helados suspiros hacia un vacío famélico. El peso del cuerpo es la única realidad inexorable, la titánica ancla que marca el sitio de unión entre dos estructuras perfectamente disímiles. De repente de pie, un primer paso revelaba el colchón de hojas, una suave pero muerta lámina de las vestiduras de cada roble. Sin la necesidad de guía ni estrellas, el camino solo podía apuntar hacia adelante en una tramposa jugarreta de las circunstancias. ¿Dónde quedaba la elección? Avanzar o caer a merced de las sombras que respiran tras la espalda. Las gotas de rocío en plena se adherían al cuerpo en una fría segunda piel, con el aire denso y cargado sofocando los pulmones en un ardiente abrazo. ¿Cómo el tiempo podía ser tan cruel de no dar fin a la tortuosa agonía? Su andar arrastrado pesaba con la responsabilidad de una vida e incontables historias, vislumbrando solo el desfigurado gris de un túnel  lleno de penas. La ilusión de dos diminutos puntos perdidos en una nube de incertidumbre, el blanco perlado que se unía a la finura del metal; los ojos de su deseo y la mirada de quien desaparece pero jamás abandona. La negación es la salvación de ninguno. Solo entonces el relámpago surcó el espeso negro de un cielo sin nubes.

El sonido que rompía el encanto de una vigilia no invocada, despertando un par de esmeraldas que tímidamente buscaban adaptarse a la escurridiza luz. Sentimientos que esperan el advenimiento de cada oportunidad, aflorando en la primavera maldita de la hambruna e inseguridad. El centro de su universo se encogía a un mísero punto  que acobardado reverberaba con el único propósito de mantener el funcionamiento. El aire envolvió los pulmones y todo comenzó a fluir, el derredor tomando colores que conocía con la certeza de la rutina. El níveo de los  lirios y la fuerte coraza de un árbol que lindaba lo atemporal escondido tras gigantesca estructura. La mirada del guardián buscó la altura, como si solo esta podía otorgar la verdadera clave de su posición. Facciones que ya rara vez encontraban la sorpresa de lo inesperado, frunciendo la piel en pliegues que marcaban una edad no alcanzada, el testigo del desconcierto. Una de las ramas, aquella que había sido cuna, cama y abrigo en incontables ocasiones descansaba en el suelo a pocos metros con la muerte grabada en su corteza, la aridez al tacto de una vida que ha sido privada. Los ojos, las sombras y el relámpago, en ese instante las causas comenzaban a hilarse para otorgarle el patrón de un nuevo panorama. Peligro ¿Quién y dónde? Un viento huracanado que sopló desde toda dirección paralizando sus sentidos más mundanos.

La mandíbula del licano se tensó con la presión del momento, la miríada de voces que se repetían en incesante eco, cada una con su razón para ser escuchada. Repetían a Savannah y mucho más. ¡Lo sé! quiso exclamar en un intento inútil por conseguir templada paz. Propósitos que no conocieron el poder de las palabras ya que nunca serían suficientes. Las formas no obedecían a sus mismas leyes. Marquen el camino, fue su único deseo, sin cortar la raíz el tormento jamás desvanecería. Solo entonces la tempestad conoció rumbo, el aíre fluyendo en un corredor que mezclaba su visión con frescas memorias. Cada paso era un nuevo despertar apabullado por un coro que no conocía freno ni armonía. La sangre amenazaba a hervir con el grito de mil clamores, todo nervio predispuesto a capturar el mínimo cambio. Sin aviso, el desasosiego colmó su ser en una visión que no conocía precedentes. La madera negra y carmesí manchaba el bosque como un parasito de su policromía, nada que restase para apreciar o sentir; un agujero que ni la muerte sabe dejar. La vida que había nacido del regazo de la madre tierra y el cuidado beso de la luna guardiana yacía yerma ante su mirada. Oren, protector y líder, mostró sus dientes a la oscuridad inminente. Las leyendas hablan que donde allí donde las sombras reinan, la luz de plata siempre llega a su encuentro, la única salvaguarda en las eternas noches.

-Deja tus intenciones atrás, este es un lugar sagrado para el lobo
– declara a los aires que llevan la potencia de su voz a cada rincón del territorio – Lorelai ha pedido asilo. Fenrir cuida el bienestar de ella y el pequeño Kion- agrega marcando a toda la manada como una sola entidad bajo el mismo nombre. Lazos de pertenencia, tan lejanos al terror impuesto - ¿No puedes oír el llanto de sangre derramada en vano por promesas vacías? Si desea regresar, lo hará por propia voluntad y motivo. Espera por ella en un hogar donde la vida es tesoro- hablaba desde conceptos, atisbos que de entre el caos de voces era capaz de reunir y la premura del arribo de la mujer en su momento. El bosque sabía de la luna roja, entre los árboles los guardianes de su gemela de plata esperan- Eres un hermano Hades pero los lazos no expían las faltas. No cometas otro error- muere el sonido.

No quiero ver a una madre llorar.

Mensaje por Oren Hitz el Lun 26 Sep 2016, 01:53

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Re: Llangoed

La respuesta de la fantasmagórica muchacha le hizo fruncir el ceño. Tenía un deje cortante que no le agradaba demasiado y tensó los labios. Prefirió entonces que Kion fuese con Connor o con el otro chaval místico que con ella, pero el lobo se quedó a su lado. Prestó entonces atención al lobo, a su hijo, y con sus propias manos fue tocando la silueta de este, haciendo leve presión para que si algún músculo o hueso estuviese roto aullara, pero no se encontró con ello. Tal vez siendo ella misma licántropa y conociendo la fisionomía de un lobo su sexto sentido ubicó a su hijo tal como era. Kion siguió en la suya  y acercó su morro al té de su madre para refrescar su garganta.

Algo en el fondo del estómago de Lorelai se dio vuelta y fue cuestión de segundos para darse cuenta de que la sensación de peligro y miedo que le estaba carcomiendo tenía una causa. Una causa por la cual había huido de lo que llamaba hogar hacia un terreno desconocido que se le antojaba tan amigable como extraño. Cuando su mirada castaña se alzó hacia ningún punto en particular el color de sus mejillas sonrosadas fue drenándose lentamente. Una rosa que pierde su color hasta volverse monocromática.

-Está aquí-

Si alguien le hubiese preguntado cómo lo sabía no habría podido explicarlo. ¿Era su aroma? ¿El viento lo había traído a ella? ¿O se trataba de aquella presión mental que estaba sintiendo  como si la presencia corpórea de Hades, estando tan cerca, también se impusiera en su mente? Escuchó su nombre, siendo sílabas arrastradas por el viento, con la misma determinada y peligrosa  entonación que el líder del Clan de la Luna Roja había expresado. Un latido costó para que Lorelai extendiera sus brazos hacia Kion apretándolo contra su pecho y perdiendo su rostro en el pelaje de su cachorro. También escuchó con mucha claridad la petición de Hades pero no iba a declinar, no iba a ir, no. Simplemente no.

-No-

Murmuró quedamente pero sin saber si aquello habría quedado perdido en las corrientes de aire místicos de Llangoed o había llegado a los oídos de su esposo. Alzó la cara para escuchar a Oren hablarle a Hades y ella negó con la cabeza para luego mirar a Connor con un gesto de exasperación y ansiedad. Tenía que irse…Sólo quería irse. Una vez más sus mejillas se llenaron de profusas lágrimas.

Mensaje por Lorelai Evans Scalovix el Lun 17 Oct 2016, 23:52

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Re: Llangoed

La piel de la nuca de Savannah se erizó levemente, como si la caricia del aire hubiese despertado alguno de sus instintos dormidos. El sentimiento de necesitar estar en alerta le recorrió todo el cuerpo. La necesidad de utilizar todos sus sentidos fue activada y Savannah se puso en pie muy lentamente escudriñando la oscuridad, buscando aquello que le había puesto tan a la expectativa pero sin lograr encontrar nada. Ajena a las artes de la guerra pero no así a las de defensa propia, la loba sintió la tensión previa a un encuentro en los hombros. Recordó alguna que otra palabra de su padre, como si le pudiesen servir de algo. El tiempo que había sido chamana le había enseñado que no había nada más importante para un lobo que responder a sus instintos.

Fue entonces cuando sus compañeros le avisaron a Connor de la llegada de Hades, después Lorelai advirtió lo propio y fue Oren quien, como líder de la manada, fue el único en hablar. Savannah no se encontraba asustada como siempre creyó que estaría en aquella poco amena situación, por el contrario, se sentía centrada y objetiva como si comprendiera que lo que fuese a pasar allí era dictado por Selene. Camino con suavidad notando como, poco a poco, los guerreros del clan hacían acto de presencia para cumplir su deber de protección. Le extrañó que dos de ellos se movieran al unísono con ella, como si custodiaran sus flancos. Nunca en la vida los había visto así y…Y…No sabía como se sentía al respecto, sólo que aquello empezaba a acrecentar una ansiedad que nunca era buena porque cuando su centro se desequilibraba los espíritus empezaban a jugar.

Alzó la vista hacia Oren ligeramente confundida -¿Qué necesitan que haga?- Por un escaso segundo se sintió un estorbo a sabiendas de que aquellos dos lobos estaban custodiándola a ella cuando podrían estar cuidando a Lorelai o a cualquiera de los dos líderes. Pero antes de tomar la decisión de irse por voluntad propia necesitaba aclarar si alguno de los dos necesitaba de ella. Tal vez querrían que escondiera a Lorelai o alguna otra misión, pero quedaba de su mano.

Mensaje por Savannah el Jue 20 Oct 2016, 23:21

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Re: Llangoed

Protegidos por la distancia y la magia propia de su terreno el clan de los hippies se revolvía al notar su presencia. Algunos de los murmullos llegaban a los oídos de Hades, entusiasmandolo con la idea de que algunos simples licans pacíficos comenzaran a moverse para atacarlo. Tal vez sus líderes y algunos que supieran pelear provocarían un problema, pero los demás eran solo carne de cañon, y para el clan de Hades eso era bueno, ojalá fueran los primeros en lanzarse a la batalla, alimentarse con su energía haría que la bendición de Fenrir los volviera mucho más poderosos de lo que podría controlar cualquier enemigo.
Mientras le hablaban con mensajes de paz y advertencias Hades levantó su rostro al cielo para seguir un suave viento que acaricio su rostro de forma pícara. El Alfa le devolvió una sonrisa de lado, comprendiendo de que el favor de la luna estaba con ellos.


“¿Lo oyes Lore? Sus palabras son tan dulces y sabias que casi puedo sentir a los espíritus vomitar a su alrededor”


-Mis intenciones son mías de momento nada más Oren.- Los pies descalzos de Hades lo guiaron en un camino paralelo al límite del territorio ajeno, le gustaba la sensación de cosquilleo que le provocaba, una magia antigua que buscaba amedrentarlo, más solo conseguía provocarle sed de sangre.
-La única falta cometida fue la de tu Clan, amante de espíritus… Conoces las reglas, Lorelai es mía, y también ese cachorro-


Le costó mucho referirse a su hijo de esa manera, pero sus planes y su magia, la vida de todos sus hijos dependía de que recuperará al último pequeño antes de la llegada de la Luna Roja. Las maldiciones que su mente dirigió a Lorelai por interrumpirlo jamás salieron de su mente, ya de por sí era difícil controlarse al hablar con Oren.
Fue entonces que la voz de Lore llegó a sus oídos como un escalofrío recorriendole la espalda. Le hacía falta a su lado.
-¿No?-


Un risa burlona se apresuro a escapar por su garganta antes de que la ahogara con su furia. Sus músculos se tensaron completamente y su manada captó la señal, preparandose para lanzarse a su señal, quien viera a Hades, no sabría si ya se había convertido o no. El cabello le caía sobre el rosto y a su alrededor por el viento que lo revolvía, y sus músculos se presionaban cada vez más dandole a Hades el aspecto aterrador que amaba.


“Estás tomando tu decisión. ¿Has escuchado a esa preguntando que hacía? Mira a Oren, es fuerte, poderoso, tal vez pueda pelearme un momento, aguantar lo suficiente para que alguien más se le una y me destrocen ¿verdad? Pero que hay de esa debilucha a tu lado. O ese pequeño que corre a lo lejos detrás del otro líder… Y… hmmm que suave aroma tiene esa bonita anciana junto al fuego. Observa sus ojos Lorelai, No estas tomando tu decisión, estás tomando la de todos ellos… Pues que así sea”


Sus últimas palabras fueran las últimas que Lorelai escucharía. Hades cortó la conexión entre ella y la manada. Seguía siendo parte de ellos, pero su mente jamás encontraría la salida del limbo silencioso y muerto en el que Hades la había colocado.
-Tienes hasta la siguiente luna para sacarla de tu territorio y la paz entre nuestros clanes permanecerá Oren, sino… bueno, esperemos que esos bonitos músculos de tu clan no sean solo de adorno. Los necesitarás… -


Hades se dio la vuelta y comenzó a alejarse, pero entre las voces y los olores del Clan contrario descubrió algo que le interesó.-Te deseo suerte pequeño líder… -Sus palabras se dirigieron hacia Connor, el nuevo líder que trabajaba con Oren. -Que las confusas palabras de Oren y su presencia extremadamente mística no provoque tu muerte también… -

Mensaje por Hades Pyro el Jue 27 Oct 2016, 15:58

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Savannah se levantó despacio de la mesa, aunque probablemente Lorelai fuese la primera en sentir al líder de su propio clan. Todos se tensaron, la mandíbula de Oren estaba fuertemente apretada, y eso era algo que Connor nunca había visto en su compañero. Observó al cachorro quedarse inmóvil en los brazos de su madre, oliendo el miedo y la inquietud, confundido. Mientras escuchaba las palabras del líder Hati se puso en pie, imitando a la chamán, siguiendo sus pasos y los de los guerreros con aquellos ojos amarillos que parecían relucir más brillantes y peligrosos.

Connor se atrevió a poner una mano sobre el hombro de Lorelai, sintiendo sus músculos encogidos, esperando algo. Se dirigió a Savannah y le pidió que marchara a buscar a Jarkko, si el líder Hati no necesitaba más de ella. Quería sacar a la joven de su territorio cuanto antes, y si Ian no aparecía, tendría que buscar a otro. Tal vez su amigo conociera algún lugar donde encontrarlo, o puede que conociese a este tal Johan que Lorelai decía. Connor tan solo buscaba mantener a su gente a salvo, por eso las palabras que el líder del Clan de la Luna Roja le otorgó solo sirvieron para que se centrara más en este cometido, entrando en un estado de alerta que no conoció desde que su padre lo entrenaba.

-Gracias por la advertencia.

Y eso fue lo único que se limitó a decir, sus palabras navegando en las corrientes de aire que movían las hojas de los árboles y mecían las flores con suavidad. No, no iba a dejarse asustar por un tipo con aires de grandeza y sed de sangre, un psicópata a la cabeza de un grupo desviado del camino del Gran Lobo.

Mensaje por Connor Dasan el Mar 01 Nov 2016, 12:46

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Re: Llangoed

Los brazos de Lorelai alrededor del cachorro estaban apretados, estaba inmóvil, sí pero Lorelai tampoco lo dejaba moverse si es lo que deseaba. Cerró los ojos, tratando de esquivar la realidad que la rodeaba y tratando de encontrar aquel momento en el que todo fue mal. Escuchó la voz de Savannah mientras se incorporaba preguntando qué hacer y frunció el ceño con suavidad. El clan Fenrir era tan diferente al de la Luna Roja. Sus l...Los lobos de la Luna Roja siempre sabían qué hacer y podía percibirlos alertas y preparado para destruir aquel lugar con garras y colmillos.

Y todo por su culpa.

“Tú no puedes sentir Hades. Eres una bestia sin sentido de nada. Basta de mentiras”

Le dijo, le espetó con furia contenida y bien manejada. No lograría sacar de ella la ira que esperaba, que siempre espero porque no la tenía. Ella no tenía eso que se necesitaba para ser miembro del Clan de la Luna Roja y todos lo sabían, lo sabían muy bien.

Advirtió el tono en el que habló sobre posesiones. Lorelai estaba absolutamente en desacuerdo con las palabras de Hades pero se mordió la lengua para no gritarle que ese cachorro era de ella. Lo había llevado en su vientre, había sentido sus patadas, lo había alimentado día y noche, había dado todo de sí por ellos y él los había asesinado...No, Kion era de ella. Odiaba la maldita risa de Hades, su piel se erizó y podía sentir el calor abandonandole el cuerpo con premura, aterrado del efecto del lobo. Abrió los ojos cuando Hades le dijo que mirara a Oren y, sí, era grande pero sabía desde el principio que Oren seguramente pelearía con honor algo que aquel que había sido su esposo no tenía.

“No los vas a matar”

Sentenció aunque en el fondo sabía que lo único que debía hacer era huir, escapar de ambos clanes y olvidarse de su existencia...Refugiarse en algún lugar donde Hades nunca pudiera alcanzarla. Ni a Kion ni a ella.

De la nada, se hizo el silencio. Curioso, pero cierto. Tan ensordecedor como una trompeta en el oído. Tan pronto como Hades cortó la conexión Lorelai se sintió abandonada y sola. No había ningún tipo de presencia forzando su mente sólo ella y sus pensamientos que golpeaban las paredes de su cabeza, como si ahora tuvieran un espacio que antes estaba ocupado por alguien más. Había eco y una especie de melodía nostálgica que no recordaba. Sus cejas, delgadas y finas, se juntaron mucho más sin comprender qué era lo que estaba sucediendo y cuando Connor la tocó dio un respingo de terror tal que golpeó su mano para que no la tocara, en un movimiento de esquive y defensa tan fiero como asustado. Cuando finalmente enfocó su mirada en Connor negó con la cabeza confundida y preocupada.

-Lo siento, lo siento- Murmuró nuevamente sintiendo que la mirada de todos ahí estaba clavada en la de ella. Se dio media vuelta y empezó a correr hacia el interior de Llangoed sin saber dónde iba a parar.

Mensaje por Lorelai Evans Scalovix el Vie 11 Nov 2016, 14:12

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Re: Llangoed

Ningún viento que hiciera aullar las copas de los árboles, ni agua que cayera torrencialmente desde los cielos. Por todo lo que sabía aquél día había sido uno soleado, y posiblemente el próximo seguiría el mismo patrón. Un paso más en la escala de tiempo que se dejaba atrás sin penas o glorias. Desde un punto de vista amplio, como el ave que sobrevuela los bosques los sucesos podían pasar como meros eventos aislados, con poca o inexistente conexión entre ellos. Algunas veces la tormenta está en la propia mente, nublando el conocimiento y la razón, llevando en su fuerte azote todo rastro de cordura y lucidez. La oscuridad tempestuosa se cierne sobre los corazones sin dar reparo al desahuciado. Pobre aquél cuya fortuna no le sonríe y es víctima de su imparable paso. El miedo no es más que una parte que llega con tan imparable furia. Cuando el caos y el desorden se apoderan de una persona, todo lo que queda son ruinas y fragmentos del pasado que una vez fue. Así es que un mal presagio, una tormenta asoladora no siempre refiere a otro alguien, sino a la propia percepción de cada persona. Y no iba a mostrarse como la parte en falta. Solo al encontrar a uno mismo se genera verdadero orden, un cosmos capaz de dar sentido a la entropía ajena. ¿Sería capaz de tal cometido, calmar la tempestad de la mente de otro líder, empezando primero por la de su gente?

Observó hacia el frente, indudablemente a kilómetros hacia quien sus pensamientos invocaban. Su mirada repasó sus facciones creadas por la imaginación, unas moldeadas por años de experiencias y batallas, de paz y de guerras ¿Cuántas vidas habría visto llegar y partir para retornar al abrazo de los espíritus? Muchas, y supuso que aún el término era escaso a ser fiel a la verdad. Sus sentidos se centraron un poco más en el entorno, en aquél lugar que hacía de techo y hogar para la cabeza de la manada. Los Fenrir carecen de la diferenciación y los lujos de la vivienda humana, los árboles y la propia naturaleza dan sitio a sus hogares, sin razón de invocar a la envidia. Hermanos, todos benditos con la misma gracia. Hades había comenzado a olvidar esa parte de su naturaleza y de permitirle victoria quedarían reducidos a los monstruos de tantas fábulas que manchan sus nombres.

Inspiró profundo, intentando encontrar las palabras que evocarían la mayor calma en una madre. Se estaba tratando un tema serio, y como tal, debía de considerarse con la atención e importancia justa, nunca más, nunca menos- Aquél que se proclama juez, jurado y ejecutor no es líder sino tirano. Su ira le ciega, y en estas tierras es peligroso caminara a tientas –desvía su atención hacia Savannah- Reuniré a los guardianes para preparar la defensa del territorio, pero tengo algo que pedirte – En otras circunstancias sería Connor su mejor opción pero sabía que necesitaría al joven líder en caso de un enfrentamiento directo – Si los espíritus han de clamar sangre, quiero que corras junto a Lorelai y el cachorro, prepara una mochila con provisiones para el viaje y te internes en Las Fauces. Ni siquiera yo conozco sus pasajes y caminos, el templo responde a una verdad que ni yo comprendo, el olfato no funciona allí dentro así que no serán capaces de seguirlas. No puedo permitir que el sacrificio nos convierta en la peor parte de nosotros mismos. Fenrir en su sabiduría sabrá decir. –besa la frente de la mujer tras cargar en sus hombros el peso de un posible futuro.

-Connor. Prepara a los guerreros. Los niños, chamanes y ancianos que tomen refugio en la entrada del templo, el resto que se aliste a defender nuestro hogar – Hades se equivocaba en creer que pacifismo es todo cuanto tiene en una tierra donde hasta las mujeres pelean. Si di ello dijera, tendría para días de historias relatadas.

Mensaje por Oren Hitz el Lun 28 Nov 2016, 20:09

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Re: Llangoed

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